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El triángulo de exposición: qué es y en qué orden se decide

Qué son la velocidad de obturación, la apertura y el ISO, cómo se compensan entre sí y en qué orden conviene decidirlos. Con lo que se puede corregir después en el revelado y lo que no.

Laura
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Iniciación
No específico
Esquema del triángulo de exposición con los tres vértices rotulados: velocidad, apertura e ISO
Índice del artículo: se generará con un script a partir de los H2 y H3 del contenido. En v1 sin resaltado activo.
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triangulo-de-exposicion

El brillo de una fotografía depende de tres controles y solo de tres: la velocidad de obturación, la apertura y el ISO. A ese conjunto se le llama triángulo de la exposición, y se le llama triángulo porque los tres están conectados: si tocas uno, alguno de los otros dos tiene que compensar para que la foto conserve el mismo brillo.

Hasta ahí lo cuenta todo el mundo. Lo que casi nadie cuenta —y es lo que de verdad atasca cuando pasas a manual— es en qué orden se deciden. Porque no son tres decisiones simultáneas: son tres decisiones consecutivas, y hay una que va siempre la última.

Esta guía explica los tres controles, el orden en el que los tocamos nosotros y, ya que somos una escuela de edición, algo que suele quedarse fuera: qué errores del triángulo tienen arreglo después, en el revelado, y cuáles no lo tienen.

Qué es el triángulo de exposición

La exposición es la cantidad de luz que llega al sensor durante una toma. Si llega poca, la foto sale oscura —subexpuesta—; si llega de más, sale quemada —sobreexpuesta—.

Los tres controles que la regulan hacen cosas distintas:

  • La velocidad de obturación decide cuánto tiempo entra la luz.
  • La apertura decide por cuánto hueco entra.
  • El ISO decide cuánto se amplifica lo que ha entrado.

Y aquí está lo importante: cada uno arrastra un efecto secundario que no tiene nada que ver con el brillo. La velocidad decide si el movimiento sale congelado o arrastrado. La apertura decide cuánta parte de la escena sale nítida. El ISO decide cuánto grano digital aparece. Esos efectos secundarios son, casi siempre, la verdadera razón para elegir un valor y no otro.

Por eso una misma escena admite muchas combinaciones con idéntico brillo y resultados completamente distintos. Todas las comparativas de esta guía están hechas igual: la misma escena desde el mismo sitio, cambiando un solo control cada vez. Es la única manera de ver qué hace cada uno por sí solo.

La velocidad de obturación

Piensa que tu cámara tiene una puerta que se abre y se cierra para dejar pasar la luz. Cada vez que pulsas el disparador, esa puerta se abre durante un tiempo concreto. Ese tiempo es la velocidad de obturación, y se mide en fracciones de segundo: 1/125, 1/1000, o en segundos enteros cuando es larga.

Si la puerta se abre un instante muy corto entra menos luz, pero el movimiento queda congelado. Si se queda abierta más tiempo entra más luz, pero todo lo que se mueva —el sujeto o tú— dejará un rastro.

Referencias de velocidad de obturación según lo que estés fotografiando
Qué fotografíasVelocidad de referencia
Paisaje sin viento, arquitectura, retrato tranquilo1/125
Personas andando, fotografía de calle1/250
Deporte y acción1/1000
Aves en vuelo y movimientos muy rápidos1/2000 o más
Agua sedosa y nubes estiradas, con trípodeDesde medio segundo en adelante

Por debajo de 1/60 aproximadamente, el pulso empieza a notarse. Entre 1/30 y 1/8 lo normal es usar trípode o al menos apoyarse bien: a esas velocidades una foto movida no es un riesgo, es lo esperable.

En paisaje esto se aprovecha justo al revés. Con la cámara fija, una velocidad larga deja de ser un problema y pasa a ser una herramienta. Mira lo que le hace al mar de este puerto:

El mismo puerto pesquero nevado fotografiado con una exposición de ocho segundos, con la superficie del mar convertida en una lámina lisa
Puerto pesquero nevado fotografiado a 1/30 de segundo, con el oleaje del mar todavía visible
1/30 s8 s

El mismo puerto y el mismo encuadre. A 1/30 el mar todavía tiene olas; a 8 segundos se ha convertido en una lámina. Lo único que ha cambiado es cuánto tiempo estuvo abierto el obturador — y de paso se ve que en 8 segundos hasta las nubes se mueven. Desliza el control para comparar.

Cuánto es demasiado

Con el agua hay un punto de no retorno que casi nadie menciona. Alargar la exposición suaviza la corriente, sí, pero pasado cierto tiempo el agua deja de parecer agua y se convierte en una lámina blanca sin información: se pierden las vetas, los remolinos y la dirección del caudal, que suele ser lo que hacía interesante la escena.

La misma corriente fotografiada a 3 segundos: el agua queda completamente lisa y pierde las vetas de la corriente
Corriente de agua turquesa fotografiada a 1/5 de segundo: el agua se ve sedosa pero conserva las vetas y los remolinos
1/5 s3 s

La misma corriente y el mismo encuadre. A 1/5 de segundo el agua ya es sedosa pero todavía se ve por dónde va la corriente; a 3 segundos las vetas han desaparecido y queda una superficie plana. Desliza el control para comparar.

No hay una cifra universal, porque depende de lo rápido que baje el agua. La comprobación que hacemos nosotros es mirar la pantalla y preguntarnos si todavía se ve por dónde va la corriente. Si ya no se ve, nos hemos pasado.

La apertura

La apertura es el tamaño del hueco por el que entra la luz dentro del objetivo. Se expresa con números f: f/2.8, f/4, f/8, f/11.

La numeración va al revés de lo que parece, y es la primera trampa de la fotografía: cuanto mayor es el número, más pequeño es el hueco. f/11 deja entrar bastante menos luz que f/2.8.

Pero lo importante de la apertura no es la luz, es su efecto secundario: la profundidad de campo, es decir, cuánta parte de la escena sale nítida por delante y por detrás del punto donde has enfocado.

Figura de una ardilla sobre la hierba fotografiada con una apertura cerrada: tanto la figura como la vaca del fondo salen nítidas
La misma figura de ardilla fotografiada con una apertura abierta: la figura sale nítida y la vaca del fondo queda desenfocada
Apertura abiertaApertura cerrada

Mismo punto de disparo y mismo punto de enfoque —la ardilla—. Lo único que cambia es la apertura: con la apertura abierta la vaca del fondo y la hierba de delante se deshacen; con la apertura cerrada vuelven a distinguirse. Desliza el control para comparar.

  • Apertura grande —f/2.8, f/4—: poca profundidad de campo. El sujeto nítido y el fondo desenfocado.
  • Apertura pequeña —f/8, f/11—: mucha profundidad de campo. Del primer plano al horizonte, todo aceptablemente nítido. Es lo habitual en paisaje.

Y de aquí sale la cadena que conviene ver venir: si cierras la apertura para ganar nitidez, entra menos luz, así que la velocidad tendrá que alargarse; y si se alarga demasiado, o pones el trípode o subes el ISO. Los tres controles empujándose entre sí. Eso es lo que significa lo del triángulo.

La apertura no es lo único que afecta a la profundidad de campo: la focal del objetivo y la distancia a la que estés también cuentan. Lo desarrollamos en la guía de distancia focal.

El ISO

El ISO amplifica la señal que ha recogido el sensor. En la práctica: añade brillo sin tocar ni la velocidad ni la apertura. Su efecto secundario es el ruido, ese grano digital que aparece sobre todo en las sombras y en los cielos lisos.

ISO bajo —100 o 200 en la mayoría de cámaras— significa menos ruido y más calidad. ISO alto significa más brillo y más ruido.

El problema para explicarlo es que a tamaño de pantalla el ruido no se ve. Por eso lo que viene ahora no es una fotografía entera, sino un recorte al cien por cien de las casas del puerto que has visto más arriba, disparado a ISO 800. A la izquierda está el archivo tal como salió de la cámara; a la derecha, el mismo archivo después de pasar por la reducción de ruido en el revelado.

El mismo recorte a ISO 800 después de aplicar reducción de ruido en el revelado, con el grano eliminado y la textura conservada
Recorte al cien por cien de un grupo de casas nevadas fotografiado a ISO 800, donde el grano digital se aprecia en el cielo y en las sombras
ISO 800, sin tocarISO 800, revelado

Las dos mitades son el mismo archivo, a ISO 800 y al mismo aumento. Lo único que cambia es que la derecha ha pasado por la reducción de ruido. Desliza el control para comparar.

Dónde mirar: en el cielo y en las sombras bajo los porches. Son zonas lisas y oscuras, y ahí es donde el grano aparece primero. En las maderas rojas, que ya tienen textura propia, cuesta mucho más verlo — y esa es exactamente la razón por la que el ruido suele preocupar más de lo que debería.

Fíjate también en lo que no se pierde al quitar el grano: la textura de la madera, la nieve de los tejados y las líneas de los postes siguen ahí. Eso es lo que convierte el ISO en una moneda de cambio aceptable: no es gratis, pero es recuperable.

Y por eso aquí circula el consejo más repetido y peor formulado de la fotografía: «usa siempre el ISO más bajo». Suena razonable y hace daño, porque empuja a sacrificar lo que sí importa. El consejo correcto es otro: usa el ISO más bajo que puedas después de haber elegido la velocidad y la apertura que necesita esa foto.

Si para congelar un ave en vuelo necesitas 1/2000 y eso te obliga a ISO 1600, ponlo. Una foto a ISO 100 pero movida no sirve para nada.

El orden en el que se decide

Este es el método que usamos y el que enseñamos, y es lo que convierte el triángulo de un concepto en una rutina:

  1. Primero la velocidad, según lo que quieras hacer con el movimiento: congelarlo, arrastrarlo o simplemente no salir movido.
  2. Después la apertura, según cuánta escena quieras nítida.
  3. El ISO al final, solo para completar la exposición con lo que falte.

El orden no es arbitrario: los dos primeros son decisiones creativas —cambian la fotografía—, y el tercero es una consecuencia aritmética. Decidir el ISO antes es empezar la casa por el tejado.

Hay un atajo que funciona muy bien mientras coges práctica: modo manual con el ISO en automático y, si tu cámara lo permite, con un límite —3200 o 6400, según cuánto ruido estés dispuesto a asumir—. Eliges tú la velocidad y la apertura, la cámara cierra la cuenta, y tú te quedas con la cabeza libre para lo que de verdad decide la foto, que es la composición.

Qué se arregla en edición y qué no

Esta parte no suele contarse junto al triángulo, y debería, porque cambia las prioridades justo cuando estás decidiendo con prisa.

Tiene arreglo:

  • El ruido del ISO alto. Lo acabas de ver: la reducción de ruido de un revelador actual recupera muchísimo. La distancia entre un ISO base y un ISO alto, después de revelar, es hoy bastante menor de lo que era hace unos años.
  • Un error moderado de exposición, si disparas en RAW. Un archivo RAW aguanta subir o bajar la exposición un par de pasos sin romperse.

No tiene arreglo:

  • Una foto movida por una velocidad demasiado lenta. No hay deslizador que devuelva un detalle que nunca se registró.
  • El desenfoque en el sitio equivocado. Si disparaste a f/2.8 y el fondo que querías nítido salió borroso, eso no vuelve.
  • Las altas luces quemadas del todo. Si una zona del cielo llegó a blanco puro, no hay información debajo que recuperar.

La conclusión práctica es incómoda para el tópico del ISO: ante la duda, sube el ISO antes que arriesgarte a una foto movida o a una profundidad de campo equivocada. Estás cambiando un problema que tiene solución por dos que no la tienen.

Modos de disparo: quién decide cada cosa

El dial de modos no es más que el reparto de quién toma cada decisión del triángulo.

  • P, programa. La cámara propone velocidad y apertura y tú puedes ir cambiando la combinación girando la rueda. Útil los primeros días.
  • S o Tv, prioridad a la velocidad. Eliges la velocidad y la cámara resuelve el resto. Es el modo del deporte, la acción y la fauna.
  • A o Av, prioridad a la apertura. Eliges la apertura y la cámara resuelve el resto. Es el modo del retrato y, con trípode, el del paisaje: ahí te da igual que la velocidad se alargue.
  • M, manual. Decides las tres. Con ISO automático y límite es, para nosotros, el mejor sitio donde estar en cuanto tienes algo de práctica.

En los tres primeros modos hay un control que conviene conocer pronto: la compensación de exposición, que sirve para decirle a la cámara «esto que has calculado, hazlo un poco más claro o un poco más oscuro». Es el corrector de la medición automática.

El resto de ajustes de una cámara nueva —tipo de enfoque, ráfaga, formato de archivo, tarjetas— se quedan fuera de esta guía a propósito. Laura los repasa todos en este vídeo del canal. Y el balance de blancos, que no forma parte del triángulo aunque se ajuste en la misma pantalla, tiene su propia guía.

El triángulo en fotografía de paisaje

Que es donde trabajamos nosotros, y donde el triángulo se simplifica bastante.

Con la cámara en trípode la velocidad deja de ser una limitación: puede alargarse lo que haga falta. Eso permite trabajar siempre en el ISO base —la mejor calidad que da tu sensor— y elegir la apertura con libertad, normalmente entre f/8 y f/11, que es donde la mayoría de objetivos rinden mejor y donde entra suficiente escena en foco.

La receta de paisaje con trípode es casi siempre la misma: ISO base, entre f/8 y f/11, y la velocidad que salga. A partir de ahí, las excepciones: subes el ISO si hay poca luz y no llevas trípode, abres la apertura si buscas aislar un detalle, y alargas mucho la velocidad si quieres que el agua o las nubes se muevan.

Sin trípode la cuenta se invierte y hay que vigilar el otro extremo: que la velocidad no baje del umbral en el que tu pulso empieza a notarse.

Los errores que más vemos

  • Empezar por el ISO. Es la decisión que menos cambia la fotografía y la que más gente decide primero.
  • Obsesionarse con el ISO 100 hasta el punto de volver a casa con fotos movidas. Es cambiar un problema que se arregla por uno que no.
  • Abrir la apertura al máximo por costumbre. f/2.8 no es «más calidad», es menos zona nítida. En paisaje suele ser justo lo contrario de lo que quieres.
  • Confundir los números f. Número grande, hueco pequeño. Es contraintuitivo y se equivoca todo el mundo al principio.
  • Disparar en JPG y descubrir después que no queda margen para corregir ni la exposición ni el color.
  • No revisar en el momento. Ampliar la foto en la pantalla trasera cuesta tres segundos y salva sesiones enteras.

Lo que conviene recordar

El triángulo no es una fórmula que haya que memorizar, es un orden de decisiones: velocidad, apertura, ISO. Los dos primeros son la fotografía; el tercero es la cuenta que la cierra.

Y cuando la exposición ya está resuelta empieza la parte que casi nadie ve venir: dos fotos igual de bien expuestas pueden transmitir cosas completamente distintas según cómo esté tratado el color.

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Retrato de Laura sonriendo, de frente y sobre fondo oscuro
Profesora de Edición Fotográfica

Laura

Fotógrafa y docente, apasionada por crear imágenes, editarlas y compartir todo lo que aprende sobre fotografía.

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